Fundación Diario De Un Cuidador | A un gran maestro/To a great teacher (Esp/Eng)
22686
single,single-post,postid-22686,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-child-theme-ver-1.0.0,select-theme-ver-2.5,wpb-js-composer js-comp-ver-4.8.1,vc_responsive
28279843_10212827134325657_1570024670922186257_n

A un gran maestro/To a great teacher (Esp/Eng)

Español & English (for the English version, please scroll down)

Tuve el enorme placer de conocer a Peter J. Chvany en septiembre de 1994 cuando comencé mi carrera universitaria en Ciencias de la Comunicación y Dirección & Producción Cinematográfica, en el Emerson College de Boston (Massachusetts, EEUU).

18519592_10210577843134783_2527052442373901642_n

Pete de pequeño / Pete as a kid

Ya entonces, Pete era una leyenda: un tipo duro, ácido, sin pelos en la lengua que vestía vaqueros con botas de cowboy, llevaba una coleta plateada como el resto de su pelo y fumaba mucho. Un hombre de anuncio de tabaco que imponía pero al que todos querían y respetaban. Era único. Para muchas generaciones y un gran número de nosotros, Pete fue el verdadero ‘Jefe’ y líder de la Universidad.

Cuando, y tras haber escuchado tantas historias de él, tuve el placer de ser uno de los últimos estudiantes a los que enseñó como profesor antes de retirarse al poco tiempo como tal, apenas podía mirarle a los ojos. Esos ojos azules punzantes, penetrantes y analíticos, me atemorizaban. Podían leerte el alma. Era vehemente, apasionado, mal hablado, rompedor, culto, autoritario, cómplice, cálido y exigente a la par.

16807290_10209831132027472_4776615873304227748_n

Pete en la Armada de EEUU / Pete in the US Army

Yo era un niño. Era un chaval de 17 años, extranjero, inseguro, con problemas de autoestima, solitario pero rebelde, aventurero y provocador. La creatividad me hervía en las venas. Desde el principio, Pete creyó en mí. En realidad, nunca he sabido porqué. Me apuntó con su dedo índice. Me dijo cual sargento, ‘tú, ven conmigo’. Y me hizo miembro de ese grupo especial conocido como los ‘chicos de Pete': estudiantes con mucho talento, a los que empujó para sacar lo mejor de ellos y preparles para la feroz realidad con la que se iban a encontrar en el mundo real. Nos pulió como a diamantes. Y nos demostró que nuestras pasiones requerirían de muchas horas de intenso trabajo, sacrificio, lágrimas, errores y aciertos. Nos hizo imparables y perfeccionistas. Fue como un padre, y me repito, para generaciones y generaciones. Y es por eso que le queríamos y le seguimos queriendo. Peter J. Chvany, ha sido y sigue siendo uno de los mayores maestros de vida que muchos hemos tenido y tendremos.

27752452_10212703885124504_1340167581191138537_n

Pete en los ’70 / Pete in the 70s

Me gradúé en mayo de 1997 y regresé en septiembre de 1998 para hacer un Máster en Medios & Artes Visuales. Él, para entonces, ya no era docente pero seguía trabajando en la Universidad, llevando gran parte del peso del departamento de medios  de comunicación visual. Pete era Pete. Y Emerson era Pete.

Nada más ser aceptado, me pasé por sus dominios y lo primero que me soltó fue un: ‘¿por qué no estás trabajando para mí?’.

Pete se retiró de Emerson College en junio de 2010 y se mudó a vivir a una tranquila comunidad de Hemet, California. Ahora es mayor y vive aislado del mundo de las redes sociales. Lleva una vida tranquila en el desierto y sigue siendo igual de cabezón que siempre. Se niega a renunciar a su libertad y autonomía personal, a pesar de que el paso de los años estén ya pesando sobre él. Ex alumnos le visitan cuando es posible. Sus hijos siempre nos ponen al corriente de su vida. Y su casa está llena de cartas y notas de tantos y tantos que le quieren y admiran.

18622374_10210654737017082_6798570703114125514_n

Cartas & Notas / Lettera & Notes

Desde aquí, me gustaría hacerle llegar estaa líneas que recibirá por alguna vía. Llevo una eternidad deseando hacerle saber lo que ha significado para mí. Y este es mi homenaje a él.

21433087_10100913164572801_2158312605291007953_n

Pete en febrero de 2018 / Pete in February 2018

Estimado Pete,

Te escribo desde España, donde resido en la actualidad. Tengo 43 años. Y la última vez que estuve en Estados Unidos fue en abril de 2014. ¡Vaya estúpida manera de comenzar una carta! Pero, honestamente, no sé como estructurarla. ¡Hay tanto por contar! Te sitúo: Tras irme de Boston en 2002, me mudé a NYC donde viví un año. La ciudad me trató bien aunque nunca encontré ahí mi lugar. En septiembre de 2003 algo me empujó a regresar a mi país. Yo creía que acabaría mis años en Norteamérica. Pero mi intuición me decía que el destino estaba cambiando mis planes por algún motivo. Y con mucha pena pero con una gran aceptación dejé atrás a Estados Unidos, mi segundo hogar, y todo lo que representaba para mí.

No sé cuánto recordarás de mí, de ese joven europeo al que presentabas a los nuevos estudiantes como el próximo Pedro Almodóvar y al que, de tanto en tanto, le pegabas cuatro gritos por hacer lo que le daba la gana. ‘O se hace como Pablo quiere, o no se hace’, decías. Pero cuando nadie miraba, me sonreías y mirabas aprobando mi espíritu inconformista y mi manera de saber romper las reglas y llevar a toda la Universidad de cabeza. Eso lo aprendí de ti cuando antes de ser mi jefe, fuiste mi profesor. Tengo muy mala memoria. Entonces me acordaba de cualquier ínfimo detalle. Pero hay un cosa que tengo grabada dentro… lo primero que nos dijiste al entrar en clase: ‘Para poder romper las reglas, primero tienes que aprenderlas para saber bien cómo romperlas’. Quizá fui quien más reglas llegó a romper. Y no olvido ese: ‘qué hijo de puta eres, cómo dominas el juego’.

Vivimos muchos momentos que hoy no recordarás. Has tenido a tantos estudiantes y sido un referente tan gran para ellos que estoy convencido de que tendrás mil y un recuerdos de todos nosotros.

En Barcelona, establecí una pequeña agencia de comunicación y en abril de 2008 mi padre falleció de cáncer y tres meses más tarde mi madre empezó con cambios conductuales que desembocaron en un Alzheimer. Lo dejé todo. Cuidé de ella 24 horas al día de principio a fin durante los cinco años que vivió. Comencé con un blog en internet mientras era cuidador. Escribí un libro. Y tras su muerte, invertí mi parte de la herencia en crear una Fundación para cuidadores y ex cuidadores de enfermos de Alzheimer y otras demencias. Ahora soy un referente mundial. He logrado hacer historia varias veces, estoy seguro que no esperarías menos de mí, y ahora me dedico a la comunicación social, al activismo y a ser Presidente de dicha Fundación.

Fui el primer estudiante de Emerson en trabajar con Alta Definición. ‘Estás loco, no es el futuro’, me decían todos. Tú me animaste a seguir subiéndome el listón y a arriesgarme. Mi sueño era convertirme en un comunicador y la vida me lo ha otorgado. Pero he aprendido que hay que tener cuidado con lo que se desea. No siempre se cumple de la forma en la que lo esperábamos.

Por protocolo he tenido que suavizar ese lado vehemente. Aunque ahí sigue. Debajo de los trajes. El artista siempre estará por encima de cualquier otra cosa.

Como a todos, la vida me ha golpeado en ciertas ocasiones. Me he caído. Me he levantado. Me he reinventado. Y en todo este tiempo, sólo el haberme enfrentado al Alzheimer me ha dado más miedo que hacerlo a ti, jajaja. No creo en las coincidencias. Hay almas que el Universo coloca en tu recorrido para enseñarte lecciones que te marcan para siempre. Quiero que sepas que, para mí, tú has sido una de ellas. Te he admirado desde que te conocí. Primero fuiste mi profesor. Después te convertiste en mi jefe. Pero jamás has dejado de ser uno de mis mayores maestros y ejemplos a seguir. A pesar del transcurso de tanto tiempo sin habernos comunicado, sigo acordándome de ti a diario. Admiro tu carácter, tu fuerza, tu valentía, tu intachable sentido de la ética y la justicia, tu mal humor, tu inteligencia y todo aquello que hace que Pete sea Pete: el hombre que me despedía del trabajo por tener carácter y que un minuto después me estaba mandando gestionar algo. Hoy soy consciente del amor que nos tenías.

Estoy orgulloso de haber podido compartir tiempo de mi vida contigo, de haber estado a tu lado, de haber aprendido tanto de ti. Has dejado en mi interior una huella que siempre me acompañará. Muchos otros sienten lo mismo, lo sé.

Vamos sabiendo de ti a través de Alec. Veo que sigues igual de cabezón, que no te dejas cuidar, que eres feliz con tu estilo de vida tranquilo. Eres un gran hombre. Y desearía estar más cerca para poder verte y tener una buena conversación contigo. Me pregunto qué nos diría Pete hoy, qué sabidurías compartirías con nosotros, qué consejos nos darías.

A pesar de la distancia, siempre estaré contigo. Te llevo dentro. Sin ti no sería la persona en la que me he convertido. Para aquellos que no te conozcan, definirte es imposible. Como tú no hay otro.

Si algún día necesitas un cuidador o asistente personal, no dudes en hacérmelo saber y ahí me tendrás. Me ayudaste mucho en su momento y fuiste un mentor excepcional. Me siento en deuda contigo. Y no lo olvido.

Te haré llegar una carta más privada, más personal. Una carta en condiciones, como te mereces. ¡Cuánto llegaste a compartir con nosotros! Siempre fuiste nuestro capitán. Y siempre lo serás.

Cuídate mucho. Compórtate. Déjate ayudar. Y sé muy feliz. Te mereces serlo.

Tu ex alumno y empleado que te quiere,

Pablo A. Barredo

18698282_10210649785573299_3543586602682803371_n– ENGLISH VERSION –

I had the great pleasure of meeting Peter J. Chvany in September 1994 when I began my university studies in Mass Communication and Film Direction & Production, at Emerson College in Boston (Massachusetts, USA).

At that time, Pete was already a legend: a tough, acid, sharped tongue guy who wore jeans with cowboy boots, had a silver colored ponytail like the rest of his hair and smoked a lot. He was a rough tobacco advertisement type of man, scary at first, whom everyone liked and respected. He was unique. For many generations and a large number of us, Pete was the true ‘Boss’ and leader of the University.

When, and after having heard so many stories about him, I had the honour of being one of the last students he taught as a teacher, before retiring little time after as such, I could barely look at him in the eyes. Those piercing blue eyes, penetrating and analytical, frightened me. They could read your soul. He was vehement, passionate, badly spoken, disruptive, cultured, authoritarian, fatherly, warm and demanding at the same time.

I was a child. I was a loner, foreign and insecure 17-year-old boy with self-esteem problems but rebellious, adventurous and provocative. Creativity boiled in my veins. From the very start, Pete believed in me. Actually, I’ve never known why. He pointed at me with his index finger. He told me in his sergeant tone, ‘¡you, come with me!’. And I became a member of that special group known as ‘Pete’s kids': talented students, whom he pushed to get the best out of them and prepare them for the fierce reality they were going to face in the real world. He polished us like diamonds. And he showed us that our passions would require many hours of hard work, sacrifice, tears, mistakes and successes. He made us unstoppable and perfectionists. He was like a father, I repeat, for generations and generations. And that’s why we loved him and we still love him. Peter J. Chvany, has been and continues to be one of the greatest life’s teachers that many of us have had and will have.

I graduated in May of 1997 and returned in September of 1998 to get a Master’s Degree in Visual & Media Arts. He, by then, was no longer a teacher but was still working at the University, carrying much of the weight of the Visual Media & Arts department. Pete was Pete. And Emerson was Pete.

As soon as I was accepted, I stopped by his domains and the first thing he muttered was: ‘Barredo, why aren’t you working for me?’

Pete retired from Emerson College in June of 2010 and moved to live in a quiet community in Hemet, California. Now he is older and lives isolated from the world of social media. He leads a quiet life in the desert and is still as stubborn as ever. He refuses to give up his freedom and personal autonomy, despite the fact that the years are already weighing on him. Former students visit when possible. His children always tell us about his life. And his house is full of letters and notes of so many who love and admire him.

From here, I would like to send him these lines that he will receive by some means. I’ve been forever eager to let him know what he has meant to me. And this is my tribute to him.

Dear Pete,

I write to you from Spain, where I currently live. I’m 43 years old. And the last time I was in the United States was in April 2014. What a stupid way to start a letter! But, honestly, I do not know how to structure it. There is so much to tell!

After leaving Boston in 2002, I moved to NYC where I lived for a year. The city treated me well although I never found my place there. In September of 2003, something pushed me to return to my country. I thought I would live in the States for the rest of my life. But my intuition told me that destiny was changing my plans for some reason. And with great sorrow but with great acceptance I left behind the US, my second home, and everything that it represented for me.

I do not know how much you will remember about me, about that European young man you introduced to the new students as the next Pedro Almodovar and who, from time to time, you shouted at for doing what he wanted. ‘It’s Pablo’s way or the hghway,’ you use to say. But when nobody looked, you smiled at me approving my nonconformist spirit and my way of knowing how to break the rules and drive the whole college crazy. I learned that from you when, before being my boss, you were my teacher. I have a very bad memory. Then, I remembered even the smallest of details. But there is one thing that I have branded inside of me … the first thing you said when you entered that class: ‘In order to break the rules, you must first learn them so that you can know how to break them’. Maybe I was the one who broke the rules the most. And I do not forget what you’d say to me from time to time: ‘what a son of a bitch you are, how you’ve mastered the game’.

We shared many moments that today you will not remember. You have had so many students and been such a great reference for them, that I am convinced that you will have a thousand and one memories of all of us.

In Barcelona, ​​I established a small communication agency and in April 2008 my father died of cancer and three months later my mother started with behavioral changes that led to Alzheimer’s. I quit everything. I took care of her 24 hours a day from beginning to the end during the five years she lived. I created a blog while I was a caregiver. I wrote a book. And after his death, I invested my share of the inheritance in creating a Foundation for caregivers and former caregivers of Alzheimer’s patients and other dementias. Now I am a world reference. I have managed to make history several times. I am sure you would not expect less from me. Now, I am dedicated to social communication, activism and being the President of such Foundation.

I was the first Emerson student to work with High Definition. ‘You’re crazy, it’s not the future’, they all told me. You encouraged me to keep raising the bar and take a risk. My dream was to become a communicator and life has granted me that wish. But I’ve learned that you have to be careful with what you desire. Not always comes your way the way you would expect.

Due to protocol I’ve had to softenup  that vehement side. Although it’s still there. Under the suits. The artist will always be above anything else.

Same as with everyone, life has hit me hard on certain occasions. I’ve fallen. I’ve got up. I have reinvented myself. And in all this time, only having faced Alzheimer’s has been more terrifying than facing you, hahaha. I do not believe in coincidences. There are souls that the Universe places in your path to teach you lessons that will mark you forever. I want you to know that, for me, you have been one of them. I have admired you since I met you. First, you were my teacher. Then, you became my boss. But you have never stopped being one of my greatest teachers and examples to follow. Despite having passed so much time without having any communication between each other, I keep remembering you daily. I admire your character, your strength, your courage, your unblemished sense of ethics and justice, your bad humor, your intelligence and everything that makes Pete, Pete: the man who would get pissed at me and fired me to ask me why I wasn’t working, all in a minute. Today I am aware of the love you had for us.

I am proud to have been able to share part of my lifetime with you, to have been by your side, to have learned so much from you. You have left inside me an imprint that will always accompany me. Many others feel the same, I know.

We keep knowing about you through Alec. I see that you are still hard-headed, that you do not let yourself be taken care of, that you are happy with your quiet lifestyle. You are a great man. And I would like to be closer so I could see you and have a good conversation with you. I wonder what Pete would tell us today, what wisdoms he would share with us, what advice he would give us.

Despite the distance, I will always be with you. I carry you inside. Without you, I would not be the person I’ve become. For those who do not know you, trying to describe you is impossible. There’s no other like you.

If you ever need a caregiver or a personal assistant, do not hesitate to let me know and there you will have me. You helped me a lot at the time and you were an exceptional mentor. I am in debt. And I do not forget it. As I do not forget your stories either.

I’ll send you a more private, more personal letter. A proper one, as you deserve. How much did you get to share with us! You were always our captain. And you always will be.

Take care. Behave. Let yourself get help if you need it. And stay happy. You deserve it.

Your former student and employee who loves you,

Pablo A. Barredo

 

 

Sin comentarios

Publicar comentario

(Mediante el envío de este formulario, manifiestas haber leído y aceptar el Aviso Legal)